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Educación SM

Día de la concienciación sobre el autismo: Monotropismo, una característica clave y un desafío para la educación.

Autor: Catalina Muñoz

¿Te has sentido saturado al tener que atender muchas cosas a la vez? ¿has visto estudiantes frustrados porque no pueden concentrarse en aquello que realmente les interesa debido a otras demandas? En el autismo, esta forma de procesar la información se conoce como Monotropismo, una característica central que impacta la manera en que aprenden, interactúan y participan en el aula. Comprenderla es clave para generar ambientes inclusivos y efectivos. 

El Monotropismo es una expresión que da nombre a una vivencia común en personas dentro del espectro autista: el esfuerzo que implica actuar como si fueran capaces de dividir su atención en múltiples estímulos, cuando su funcionamiento natural es enfocarse profundamente en uno solo. Esta forma de atención es parte de la teoría del monotropismo, desarrollada por investigadores autistas como Wenn Lawson, en colaboración con Dinah Murray y Mike Lesser

La teoría sostiene que los autistas tienden a tener una “visión de túnel”, es decir, un foco atencional intenso y exclusivo en un solo tema, objeto o estímulo sensorial a la vez, relacionado con aquello que les interesa. Esta característica, lejos de ser un déficit, explica muchas de sus fortalezas cognitivas, como por ejemplo, la de estar profundamente atentos a un tema que les apasiona y, en consecuencia, tener mayor capacidad recordarlos. Desde ahí también, su capacidad para especializarse en temas de su interés. Pero también supone algunos desafíos, como la dificultad para cambiar de tarea o procesar múltiples señales al mismo tiempo. 

En contraste, el funcionamiento típico se describe como politrópico, es decir, con capacidad para distribuir la atención entre muchos intereses a la vez. Exigir a una persona autista que actúe de manera politrópica durante largos periodos puede generar un estado de división monotrópica, que implica un alto nivel de estrés, desgaste emocional e incluso trauma. 

Entonces ¿qué se puede hacer en el aula para validar este tipo de atención? 

  • Respetar los intereses especiales, integrándolos en las actividades educativas, lo que puede aumentar su motivación y aprendizaje. 
  • Anticipar cambios. Proveer estructura y avisos previos sobre transiciones con apoyos visuales, contribuye a reducir la ansiedad. 
  • Dar tiempo extra para cambios de foco. Permitir pausas y adaptaciones en la planificación favorece la participación. 
  • Evitar la sobrecarga. Limitar estímulos simultáneos y dar espacio para procesar en un solo canal sensorial. Por ejemplo, evita comentarios como “mírame cuando te hablo” ya que esto supone cambiar del canal auditivo al visual.  

Cada 2 de abril, Día Mundial de la Concienciación sobre el Autismo, es una oportunidad para reflexionar sobre cómo respetar los modos de atención diferentes en el aula. El monotropismo no solo explica el procesamiento cognitivo de muchas personas autistas, sino que también interpela al sistema educativo a no imponer estándares atencionales únicos. 
¿Cómo puedes empezar a reconocer y validar la mente monotrópica en tu aula? ¿Qué prácticas podrías repensar para evitar exigir un “yo politrópico” que contradice la forma natural de ser de algunos estudiantes? 

Para seguir aprendiendo sobre estrategias inclusivas, te invitamos a nuestras capacitaciones:

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Para saber más:   

  • Attention, Monotropism and the Diagnostic Criteria for Autism (Murray et al., 2005) 

Bibliografía:  

  • Attention, Monotropism and the Diagnostic Criteria for Autism (Murray et al., 2005) 
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